Por: Evelyn Figueroa
Ser madre es el regalo más hermoso que la vida puede darle a una mujer. No importa si fue planificado o llegó por sorpresa, un hijo es el milagro más perfecto que surge de la unión de dos seres que se aman. Jamás tienes idea de cuánto puedes llegar a amar a alguien, hasta que tienes la oportunidad de ser madre. Y aunque a veces representa un reto, la vida te prepara para dar cada paso con pie firme, siguiendo solo un norte: sacar adelante tu familia, tu hogar.
Cuando tienes hijos tu perspectiva cambia por completo. Cosas que jamás pensaste hacer se vuelven parte de tu vida diaria, los miedos y temores se disipan porque surgen otros que son mucho mayores. El temor de perder a los que amas crea una especie de capa protectora y de ser la persona más insegura, te vuelves una súper heroína.
Ser madre tiene muchos beneficios, aunque los llamaría más bien “regalos”. Comencemos por decir que ser madre te acerca más a Dios. No hay un momento del día que no transcurra sin que estés agradecida por tu familia y por tus bendiciones, porque cuando miras al lado y ves a otros que pasan necesidad, agradeces y pides por esos que no tienen lo que tú sí. No hay una noche que no pidas por los tuyos y según van creciendo, los vas entregando cada vez más en las manos de Dios, porque es el único que puede estar en todos lados al mismo tiempo y puede hacer lo que tú quisieras con toda el alma, estar con ellos cada momento para protegerlos.
Ser madre te llena de fortaleza. Nunca pensaste que dejar tu cama sería tan fácil como cuando tienes que permanecer con tus hijos en el hospital. En ese momento lo único que deseas es estar con ellos y de momento surge en ti una fe inconmensurable. Esa misma fortaleza te hace descubrir que eres la única persona en el mundo que puede quitar su dolor, sanar sus heridas, por más pequeñas o grandes que sean. Te conviertes en enfermera, doctora y cirujana y de repente crees saber más que el doctor, porque tú conoces algo que ellos no, tú conoces a tus hijos perfectamente.
Cuando eres madre descubres que eres la persona más versátil del mundo. No tienes que haber estudiado en la universidad para ejercer tus dotes de psicóloga, maestra o artista. Ante los ojos de nuestros hijos, una madre es la persona más sabia que conocen. Para ellos, tu palabra tiene mucho valor. Aunque el mundo entero diga que no se puede, si tú les dices lo contrario, ellos lo creerán.
Una vez que eres madre, jamás estarás sola. Eso incluye los lugares más recónditos del universo y de tu casa, como el cuarto, la sala y el baño. Tienes compañía los siete días y las 24 horas de estos. Cuentas con el mejor paquete de entretenimiento que ninguna compañía de cable TV puede darte: clases de cocina, “shows” de baile, canto y actuación… en fin, nunca te aburrirás.
Ser madre te permite además disfrutar y conocer a tu pareja en otra faceta. Ningún hombre se puede resistir a la risa constante y contagiosa de un niño, tampoco a los besos tiernos de una bella hija. Ellos también desearán sentirse como “mamá” y hasta cierto punto te tendrán envidia. Porque ser madre es algo que no todos pueden ser. Incluso hay madres que lo son, no porque lo hayan elegido, sino porque aceptaron este gran reto como un regalo que la vida les dio.
Ciertamente, ser madre también representa muchos retos. No todo es perfecto en la cargada agenda del día de una madre. Requiere una fortaleza enorme, una salud emocional casi perfecta y la valentía de una guerrera. Por eso, nunca sabes lo que ha hecho una madre por ti, hasta que te toca serlo. Solo entonces te pones en su lugar y das gracias a Dios por haberla puesto en tu vida, al igual que tus hijos, tu mayor regalo.
Imagen: Pixabay

Hermoso! Tus palabras describen perfectamente este amor que cada día se perfecciona más. Ciertamente son el regalo más hermoso y valioso que Dios nos dio.
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