A un año del inicio de la pandemia por el Covid-19, comparto algunas reflexiones y lecciones aprendidas en este proceso:
- Puedes reprogramar cualquier tarea o actividad sin que se genere un caos.
Cuando la pandemia comenzó, la mayoría de nuestras actividades cotidianas cambiaron. Nos dimos cuenta de que, aunque planifiquemos, hay situaciones que no están en nuestro control y tuvimos que improvisar bastante. Al final, la mayoría de estas tareas o actividades se pudieron reprogramar sin generar un caos.
2. Pasamos mucho tiempo pensando y poco tiempo actuando.
¿Cuánto tiempo pasamos pensando en hacer algo que deseamos? ¿Lo has logrado cumplir? En este tiempo, hemos aprendido que pensamos mucho en lo que deseamos o vamos a hacer, pero no siempre lo hacemos. Esto lo comprobamos al ver que en este periodo tantas personas se han decidido a lograr aquello que se habían propuesto y que nunca se habían decidido por hacer.
3. No se puede lograr nada en la vida sin la salud.
Ni la fortuna más grande del mundo puede comprar la salud. Esta es un regalo que depende de nosotros conservar. A la hora de luchar por ella, la vida no discrimina.
4. El ambiente sí influye en nuestra vida.
Todos necesitamos una motivación para hacer las cosas bien hechas, aunque esa motivación provenga de ti mismo o del ambiente que está a tu alrededor. En este tiempo de cuarentena, muchos han buscado la manera de mejorar los ambientes y espacios en sus hogares y se han dado cuenta de que debieron hacerlo desde hace mucho tiempo. El ambiente puede influir positiva o negativamente en lo que haces a diario, e incluso en tu estado de ánimo.
5. El valor de las personas es incalculable.
A veces vivimos tan ajorados que no miramos ni a la persona que pasa por nuestro lado. Luego de esta situación, en la que se han perdido tantas vidas, nos damos cuenta de que aún esa persona con la que nunca hablamos, pero siempre coincide con nosotros en un lugar, hacía la diferencia en nuestras vidas. Y cuando nos sensibilizamos ante la pérdida de otros, valoramos más a los seres que tenemos con nosotros y que a veces, casi no dedicamos tiempo.
6. Pasamos más tiempo con desconocidos que con nuestra familia.
La forma en que está construida nuestra sociedad nos mueve a buscar soluciones para satisfacer de distintas maneras nuestras necesidades. En esa búsqueda compartimos con personas constantemente y, en ocasiones, nos acompañan la mayor parte de nuestro tiempo. En este tiempo de cuarentena las familias han tenido la oportunidad de compartir más y nos hemos dado cuenta de que es con ellos con quien deberíamos pasar la mayor parte de nuestra vida.
7. Nunca dejamos de conocer a las personas.
Cada ser humano tiene la capacidad de reinventarse y el derecho de cambiar sus acciones cuando así lo entienda necesario. Ante este hecho, nos hemos sorprendido con las capacidades y cualidades que han demostrado muchas personas, ya sea para bien o para mal.
8. Hay que desconectarse para conectarse con los que amas.
Si hay algo que hemos aprendido muy bien esta pandemia, en cuanto a habilidad y a recursos se refiere, es que la tecnología es muy necesaria en nuestra sociedad. Sin embargo, no del todo en nuestra vida. El pasar tiempo excesivamente con los dispositivos tecnológicos nos puede aislar de las personas que tenemos físicamente a nuestro lado. Hablar con ellos no es suficiente cuando lo haces conectado a tu dispositivo; hay que desconectarse para lograr esa conexión con ellos y no perder el momento.
9. Todos tenemos un gran potencial escondido.
El que más o el que menos le haya afectado esta situación actual, ha tenido que modificar sus habilidades. Así que no te sorprendas si de pronto te encuentras realizando actividades o tareas que nunca pensaste hacer. Todos tenemos ese potencial escondido y en algún momento verás que sale a flote.
10. La vida es muy corta para desperdiciarla.
Esta última reflexión dependerá del concepto que tengas de “desperdicio”. Lo que sí es cierto, es que hemos aprendido demasiado para no tomar acción sobre lo vivido. Si lo que hacíamos antes de la pandemia era “normal” pero no estaba bien, debemos cambiarlo. Vivir la vida se trata de disfrutar lo que haces, hacerte feliz a ti y a los demás. Si no trabajamos para eso de ahora en adelante, no habremos aprendido nada.
Por: Evelyn Figueroa Valentín
Créditos de imagen: Gerd Altmann en Pixabay
