Cuento por: Evelyn Figueroa
Mi primo Julio y yo estuvimos todo el año planeando nuestras vacaciones de verano. El año anterior habíamos ido a Orlando. Disfrutamos tanto, que tan pronto llegamos, ya habíamos empezado a discutir los lugares que visitaríamos en las próximas. Hicimos un álbum de fotos de nuestra visita a Disney y se lo enseñamos a todos nuestros amigos en la escuela. El domingo pasado me dio con sacarlo. Fui a donde mi mamá y le dije: “Oye, mami, ¿qué lugares visitaremos este año?” “Mi amor, este año no podremos viajar”.
¡Oh, Dios! Fue como si me hubieran echado un cubo de agua fría por encima. ¡No podremos viajar! ¡Tengo que llamar a Julito!
-Julio, mami acaba de darme la peor de las noticias. ¡Es el fin!
-¿Qué te pasa, Mario?
-¡Este año no vamos a viajar! ¿Qué vamos a hacer ahora?
-Bueno, Marito, nosotros vamos a viajar a Disney de nuevo. No sabía que ustedes no irían. De verdad que me da mucha pena contigo, pero ya mami hasta compró los pasajes.
-¡Qué! Esto no es justo, eres mi primo, mi amigo, si yo no voy, se supone que tú tampoco.
Colgué el teléfono y me fui a mi cuarto. Creo que estuve encerrado como tres días. Bueno, no tanto, en realidad fueron como tres horas. ¡No podía creerlo! Todos en la escuela viajarían menos yo. ¡Qué mal!
Estuve todo el mes de mayo pensando en lo aburrido que estaría en mis tan esperadas vacaciones de verano. Hasta que al fin llegaron.
-Julio, ¿qué te parece si hacemos un calendario de todos los lugares que podemos visitar en la isla? Me preguntó mi mamá una mañana.
-Sí, claro. Pensé.
Ella comenzó a buscar en Internet unos lugares que yo jamás había ido visto.
-Mami, ¿pero no me dijiste que en la isla?
-Pues mijo, eso es lo que estoy buscando. Todos estos preciosos lugares son aquí en Puerto Rico. Es que jamás los hemos visitado.
Y entonces comenzó mi curiosidad por visitar todos esos sitios que veía en las fotos. Hicimos el calendario de los lugares a visitar por día. Fuimos a la Cueva del Indio, al Castillo Serrallés, a la Hacienda La Esperanza, a las Cuevas de Camuy y a la montaña El Yunque. Nos divertimos tanto que no me acordé de Disney en todas las vacaciones. Cuando Julio llegó, rápido le conté sobre todo lo que había hecho y le enseñé nuestro álbum de fotos. Él estaba sorprendido de que todos esos lugares existieran en nuestra isla y hasta le dijo a su mamá si las próximas vacaciones podrían pasarlas con nosotros aquí. Y así fue que tuve unas vacaciones inolvidables en mi bella Isla del Encanto.
Imagen: Neftalí y Fernando Martínez (2015)
Enviada por: Neftalí Martínez Torres
