De despedidas y aviones…

Evelyn

Por: Evelyn Figueroa

De despedidas y aviones…

Para la familia puertorriqueña, de eso se trata la vida desde hace algunos años. Y no exagero. ¿O a caso no tienes tú alguien a quien hayas despedido en los pasados tres años? Para mí no es fácil decirlo, porque yo también me iba, pero luego me quedé. Razones bastan. ¿Has oído el refrán que dice “Se le viró la tortilla”? Pues eso mismo me pasó a mí. Y le pasa a cientos de familias en la incertidumbre del día a día. Claro, a algunos se le vira para bien y a otros… bueno.

El punto es que hoy por fin me decidí a escribir sobre este tema, del que tanto he querido expresarme. Y lo hago porque quiero que todo aquel que lo lea se solidarice con los nuestros que tienen que salir fuera del país a buscar una mejor calidad de vida para su familia.

Hace un año recuerdo que se generaba una discusión entre nosotros mismos, los boricuas que viven aquí y los que se han ido. El tema era que si me quito o no me quito. ¿Lo recuerdas? La realidad es que esa campaña la sacaron de proporción y le cambiaron el objetivo que inicialmente tenía, pero de que tuvo su efecto, lo tuvo. Lamentablemente, los de aquí le tiraban a los de allá. Que si no me quito porque amo a Puerto Rico, que si me quité porque mi familia es primero.

La realidad del asunto es que todos amamos a Puerto Rico y todos amamos a nuestra familia. Pero esto es un asunto que va mucho más allá del amor patriótico o fraternal. Hay que ser valiente para tomar las decisiones que a veces se toman por el bienestar de los que se aman. No es cobarde el que se va, no señor. ¿O a caso es de cobardes enfrentarse a un nuevo país, a una nueva cultura, muchas veces sin nada en los bolsillos, para darle una mejor vida a los tuyos? Para mí, es un acto de valentía tomar una decisión de tal envergadura, como también lo es tomar la decisión de quedarse y tratar de echar para adelante aquí.

No estamos en tiempos de juzgar. Hay que ponerse en los zapatos del otro porque cada situación es distinta. Claro, es bien fácil criticar a los demás cuando no has tenido que pasar por algo así.

Pero eso no es lo que nos distingue como pueblo. Nos distingue la solidaridad, cuando ayudamos a otros, aunque sean extranjeros. Cuando nos toca a nosotros, también somos extranjeros para otros. Nos distingue la fortaleza. Hay que demostrar que no nos quitamos aunque estemos en la luna. Sí, nos distingue nuestro espíritu luchador, el que heredamos de los indios, africanos y españoles. Nos distingue nuestra cultura, porque a donde quiera que vamos, se sabe que somos boricuas.

El punto es, que tenemos que aprender a sobrellevar esta situación que nos está afectando a todos, sin dejar de ser lo que somos. ¿Qué somos? Una misma razón, una misma esencia… El hermano de aquel, el primo de ese, el abuelo, el tío, el sobrino, el hijo, el padre, la madre… todos somos hijos de uno solo.

Necesitamos mantener esos lazos donde quiera que estemos. Necesitamos estar conectados con los que amamos, y no por Facebook. Necesitamos que nuestros lazos crucen fronteras porque vivimos en un tiempo en que no siempre se puede “dar el brinquito allá”, como decíamos antes.

Necesitamos pensar, desear y sentir que todo va a estar bien para los que se quedan y para los que se van, hasta que el día en que logremos cambiar las cosas con nuestra fuerza interior.

Imagen: Pixabay

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