Un hogar feliz

EvelynPor: Evelyn Figueroa – Educadora, Blogger, Editora

Es el sueño de todos los que se disponen a tener una familia: un hogar feliz. Y es que la palabra “feliz” provoca muchas emociones y sentidos en nosotros cuando la escuchamos: dulzura, armonía, paz, alegría, amor… y tantas otras. Pero la realidad es que lograrlo, requiere de mucho esfuerzo por parte de los miembros del hogar, en especial de los que están a cargo.

El Dr. José Antonio García, en su artículo “Ser feliz: cómo alcanzar la felicidad”, hace referencia al libro Authentic Happiness (Seligman, 2002), en el que su autor menciona tres tipos de felicidad: la del placer de la vida, la que genera la satisfacción personal y aquella que da sentido a nuestra vida.  Según el psicólogo español, para estudiar la felicidad, la psicología se centra en el estudio de las emociones positivas y considera que estas surgen al alcanzar estos tres tipos de felicidad.

Veamos entonces cómo podemos alcanzar la felicidad, en cada una de estas categorías:

El primer tipo de felicidad, la “hedonista”, se refiere a aquella que se produce como resultado del placer: la alegría, la gratitud, la serenidad, la diversión, el amor, entre otras. En un hogar, es imprescindible buscar este tipo de felicidad para cada uno de sus miembros. Los gustos de un padre y una madre no son los mismos que los de sus hijos. Incluso las mascotas tienen otro tipo de placeres. En otras palabras: “busca hacer aquello que te gusta”.

  • Si eres aficionado de los carros, asistan a un evento de este tipo juntos.
  • Si por el contrario, lo que te gusta es ir de compras, de seguro alguien puede ayudar a cuidar a los niños para que puedas hacerlo con tranquilidad.
  • Lleva a los pequeños al parque mientras tú y tu pareja disfrutan del paisaje de la naturaleza y se toman un tiempo para dialogar.

Definitivamente no todo puede ser trabajo. Aunque es cierto que es muy importante, tenemos que aprender a hacer un balance. Recuerda que tu familia no estará contigo toda la vida, tal vez puedas conseguir otro empleo pero tu familia es irremplazable. Vale la pena disfrutar cada momento al máximo con los que amas.

El segundo tipo de felicidad del que habla Seligman en su libro, es aquella que nos genera una satisfacción propia, cuando ponemos en marcha nuestras capacidades y nos dedicamos a algo en específico que nos mantiene comprometidos. Es el tipo de tarea que puedes realizar sin darte cuenta que el tiempo ha transcurrido y cuando la terminas, te sientes realizado.

Buscar este tipo de felicidad, por lo general no es tan fácil, pero te sorprenderás al ver que cosas sencillas pueden producir este estado de ánimo. Solo tienes que identificar aquella que te gusta hacer.

  • Realiza un proyecto de renovación corta que no conlleve gastos excesivos. Pueden ser pequeños cambios en la decoración del hogar, mover la sala de lugar o cambiar las alfombras del baño. Incluso puede ser un proyecto de organización de lugares que por lo general no suelen estar organizados, como el almacén, el cuarto de lavandería, el garaje o el cuarto de juegos.
  • Para aquellos que poseen otros talentos, pueden dedicar tiempo a crear aquello que les guste. Por ejemplo, manualidades, piezas para la venta, entre otras.
  • Es una excelente oportunidad para desarrollar el talento de los niños, ya que pueden realizar decoraciones del hogar con artículos que ellos mismos creen, como obras de arte.

Para alcanzar este tipo de felicidad, el cielo es el límite. Basta con ver la gran variedad de canales de video en los que niños, jóvenes y adultos les enseñan a otros sus ideas confeccionando distintos artículos.

Por último, el tercer tipo de felicidad que nos mencionan los autores, es aquella que sentimos cuando hemos hecho algo que le da sentido a nuestra vida. Esta, va más allá de lo que hacemos por nosotros mismos. Cuando ayudas a alguien a que también sea feliz, este acto añade mucho más valor que las cosas que haces por ti mismo, porque a veces, en la felicidad de otro encuentras la tuya propia.

Alcanzar esta felicidad no es para nada difícil, aunque pienses que no tienes tiempo para acciones humanitarias o filantrópicas. El solo hecho de pensar en otros antes que en ti, te hace actuar de forma espontánea.

  • Ayudar a alguien con la compra o a un anciano a cruzar la calle.
  • Complacer a tus hijos y llevarlos a hacer lo que les gusta un domingo.
  • Participar de una carrera o maratón para ayudar a alguna causa.

Pensar en otros antes que en nosotros produce una gran satisfacción, por más pequeño que pienses que sea.

En fin, para tener un hogar feliz, todos debemos buscar estos tres tipos de felicidad. Si un miembro de la familia no está lográndolo, entonces apliquemos la tercera y de esta forma logramos el balance que deseamos para nuestra propia felicidad.

Imagen: Pixabay

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