Por: Sacha L. Schroeder, Coach Profesional

Cada año la lista de resolución de año nuevo no se hace esperar, la repetida insistencia en la dieta, en el viaje, la remodelación de la casa, ir por ese carro nuevo, la maleta, las uvas, el tablero, entre otras tradiciones esperadas.
La realidad es que muy pocas veces hacemos una lista que podamos cumplir. Estadísticamente, según la Clinical Psychology de la Universidad de Scranton, el 45% de las personas en los Estados Unidos usualmente hacen resoluciones de Año Nuevo, pero solamente un 8% logra realizarlas. Un gran porcentaje de la lista suele ser el reciclaje del año anterior.
Muy pocas veces hacemos una lista que nos haga trascender, que nos ayude a crecer y que nos eleve a un nivel de conciencia superior donde podamos estar en paz con nuestro ser y lograr que nuestra mente, cuerpo y corazón estén en total armonía.
Cuando logramos esa armonía, conectamos con la porción espiritual que llevamos dentro, que nos ayudará a vivir un año lleno de bendiciones y prosperidad.
Les comparto 7 resoluciones a las cuales llamo “Mi Zen del nuevo año”. Se trata de hacer siete resoluciones que te lleven a crecer como persona y como ser humano, que logren mantener tu mente en un estado de pensamiento próspero y positivo. De esta manera, podrás lograr todo lo propuesto.
- Mírate al espejo y pregúntate:
- ¿Quién soy?
- ¿Me estoy amando lo suficiente?
- ¿Mi corazón está completo?
- ¿Mis pensamientos están en frecuencia positiva?
- ¿Amo a mi prójimo?
- ¿Estoy trabajando por ser mejor cada día?
Te sorprenderán las respuestas que puede brindarte tu yo interior en ese silencio que habla fuertemente para hacer que puedas conocer más a fondo tu ser y conocer tu fuerza. Este ejercicio te ayudará a liberarte de las cadenas del pasado, de historias que quizás estás cargando de forma innecesaria porque ya pasaron y has seguido adelante, o porque simplemente no te corresponde. Lograrás ser libre para desprenderte de las ataduras del pensamiento pasado y negativo.
2. Invierte tiempo en actividades de crecimiento personales.
Estas actividades lograrán que descubras talentos que puede que tengas ocultos. También te ayudarán a compartir con otras personas que están en busca de una mejor calidad de vida y ellas compartirán contigo a su vez sus propias experiencias, permitiéndote crecer a través de ellas.
3. Conoce sobre los beneficios de cuidar de tu salud.
Una mejor alimentación, no dieta, sino mejor alimentación. Para ello, comienza por integrar pequeños pasos con alimentos que provoquen mejor rendimiento físico y enfoque, que ayuden a tu salud, como la zanahoria, que es muy buena para la vista, entre otros alimentos. Procura que tengas vitaminas que te puedan ayudar a suplementarte para estar en óptimas condiciones para comenzar un ano lleno de vitalidad.
4. Cambia la ambientación de tu hogar.
Un nuevo color, menos intensidad, o mayor intensidad, evalúa cómo deseas sentirte. Por ejemplo, los colores brillantes producen energía, mientras que los colores mates producen serenidad. Integra en tu rutina minutos de meditación para organizar tus planes del día siguiente. Así mismo, evalúa y bríndate retroalimentación de tu proceder diario para que decidas cómo puedes mejorar y cuánto aprendiste hoy de tu prójimo.
5. Ama la naturaleza e interactúa con ella.
Dedícate a observar la naturaleza, a conectar con ella. Visita los campos verdes, respira el aire que te brinda la Madre Tierra. Abraza un árbol. Muchas lecturas dicen que ayuda a la salud y regenera el estado anímico. Disfruta de los paisajes que brindan ilusión y en ocasiones nos transportan en un éxtasis de emociones inimaginables.
6. Realiza un tablón de sueños y metas donde puedas visualizarlas. Establece fechas a corto y largo plazo. Ve celebrando el logro de cada meta. Si tienes hijos involúcralos en esta dinámica para que tengas sueños además de personales, familiares. A su vez, pasarán tiempo valioso en familia.
7. Agradece, bendice y comparte.
En una ocasión, aprendí sobre el ABC diario. Este consiste en agradecer, bendecir y compartir. Si agradecemos lo que recibimos, estamos aceptando lo recibido como un proceso de enseñanza del cual vamos a crecer como personas. Si bendecimos, le decimos al Creador que son benditos sus propósitos para nuestras vidas. Finalmente, si compartimos lo recibido estamos bendiciendo la vida de otro y poniendo en ejemplo la caridad y la compasión.
No existe mejor resolución para el año nuevo que simplemente ser y vivir…

Imágenes: Pixabay
